lunes, 4 de febrero de 2008

Volodia, presente en la historia minera

Volodia Valentín Teitelboim Volosky (Chillán, 17 de marzo de 1916 - Santiago, 31 de enero de 2008)

Cuando supe que mi escritor favorito dejó de existir, hice un alto en mis vacaciones y asistí tanto a su velorio como a sus funerales.

Y es que Volodia, más allá de sus ideas políticas, que a algunos puedan gustar y a otros no, se identificó plenamente con las causas populares, en especial con las luchas mineras, ya sea del cobre, el salitre o el carbón.

Han pasado unos días desde el entierro del escritor en el Cementerio General de Recoleta, pero su legado se mantendrá incólume entre quienes creemos que se debe luchar por un mundo más justo y con reivindicaciones para la clase más desfavorecida.

Ustedes se preguntarán, ¿qué relación tiene este caballero con nuestra cuenca carbonífera? Y la respuesta es que el vínculo entre Teitelboim y la historia del mineral negro es estrecho.

El escritor y la más fiel de sus compañeras: Su gata Miel

* Por ejemplo, en 1956, Volodia, junto a los poetas Pablo Neruda, Gonzalo Rojas, Alejo Carpentier, Pedro Lastra, Ricardo Latcham, entre otros, bajaron a la mina del carbón de Lota, y así lo rememoraba el "Muchacho del siglo XX": "Ese viaje significaba el encuentro con el mundo de la oscuridad, con el mundo del minero del carbón (...) Gonzalo Rojas se consiguió una radio para que los mineros que estaban trabajando duro en la mina nos pudieran escuchar y fue así como, una tarde, la poesía llegó al centro de la tierra".

* Volodia se refiere también con las siguentes palabras a la creación musical de Patricio Manns, hombre ícono del folclore minero: "Todo lo que sale de su garganta viene de su alma, con el amor, el escalofrío, la rebelión en el tenso corazón de la patria. Si no, que lo diga 'En Lota la noche es brava'".

* Teitelboim refiriéndose a la minería: "Siendo Chile un país minero y en esa condición debe expresarse en su concepción del arte, por lo cual la minería, desde los tiempos precolombinos hasta el siglo XXI, exigía relevar y sacar a la luz el metal secreto desde lo hondo del suelo".

* Volodia mediando en la disputa entre San Bernardo y Lota por quedarse con los restos del destacado escritor lotino Baldomero Lillo: "Baldomero Lillo está uniendo dos ciudades. Ésta es una disputa de cariño que demuestra que su obra es inmortal".

Qué trío: Volodia, Allende y Neruda, en la casa de este último.

* Una anécdota que demuestra el empuje de los mineros del carbón: "Yo acompañé a unos cuantos poetas santiaguinos a Lota cuando estaba a punto de cerrarse la mina; era como establecer un acta de defunción del pueblo, había un sentimiento solidario que se mezclaba con la sensación triste como de una cena final. Entonces, los poetas santiaguinos, conformes al programa, intentaron leer sus poemas, pero se produjo un asalto, los muchachos que estaban allí presentes, que pretendíamos fuera el público pasivo que escucharía los recitales poéticos, se precipitó sobre el podium, sobre los micrófonos, los arrebataron, sacaron un papelito rugoso, y empezaron a leer sus propios textos".

* De todos los contactos de Volodia con nuestra tradición carbonífera, el que más me emociona es el siguiente, que está inmerso en su obra "La guerra interna", de 1976: "Esperanza a Pesar de Todo (nombre que Teitelboim utiliza en este libro para referirse a la resistencia y la ilusión de acabar con la dictadura) nació en Lota".

Gracias Volodia por tanto derroche de talento, por el legado inmortal y por tu constante inspiración en los devenires de nuestra sufrida historia minera.

Pabellón de mineros, Puchoco

En pequeñas habitaciones, los mineros de Schwager debían arreglárselas para acomodar a sus numerosas familias.


Las comodidades eran mínimas, al igual que la salubridad. Como se acostumbraba en la época, muchas cosas eran compartidas por la totalidad de la población, en algunas sólo contaban con un baño y la ropa era lavada en un mismo lugar.

Los mineros venían del mundo rural en su gran parte, lo que explica las condiciones de hacinamiento y las constantes enfermedades contagiosas que aquejaron a la población en los inicios del siglo XX, por la falta de costumbre urbana.

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Cuenca del Carbón... Tradición minera, lucha obrera

sábado, 26 de enero de 2008

Medalla por años de servicios

Si bien los mineros no recibían sueldos que se compararan con su riesgosa y esforzada labor, sí eran estimulados de forma moral.

No puede desconocerse que los trabajadores del carbón gozaban de algunos beneficios, como una cantidad determinada de carbón mensual, atención médica, educación para sus hijos, entre otras ventajas, pero el reconocimiento de su labor era un premio tan importante como lo tangible.

Se solía galardonar a las familias mineras por cosas normales, como al mejor trabajador, y por otras bastante peculiares, como un reconocimiento a la casa más limpia de la población.

Esta medalla otorgada por años de servicios prestados a la Compañía Carbonífera de Lota es ejemplo de la importancia del estímulo para un mejor rendimiento.


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viernes, 25 de enero de 2008

Ferrocarriles mineros

El traslado por vía marítima era la única alternativa para transportar el carbón al extranjero. Sin embargo, cuando se trataba de cargamentos dentro del territorio nacional, surgía otra alternativa: el ferrocarril.

Entre 1884 y 1890 se construyó la línea férrea que unió a Concepción con las localidades que están al otro lado del Bío-Bío, lo que facilitó el envío del mineral hacia el norte de Chile.

Este fue un gran avance, puesto que los principales consumidores de carbón eran las industrias de la minería del cobre, en la zona nortina de la patria, pues utilizaban la piedra negra para la fundición del metal rojo.

Por consiguiente, aumentaron tanto la extracción como las ventas, lo que significó un poderoso impulso y un enorme aliciente para la empresa carbonífera.


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Cuenca del Carbón, Tradición Minera

jueves, 24 de enero de 2008

Minero en el Chiflón del Diablo

Sin más protección que unos bototos de seguridad y un casco, los mineros se adentraban en las oscuras profundidades de los chiflones.

En los albores de la actividad, el trayecto que recorrían los mineros desde la entrada de los piques hacias las venas de extracción no eran tan extensos, sin embargo, conforme el paso de los años, esas distancias se multiplicaron tanto que los obreros del carbón perdían horas en llegar al lugar de trabajo.

Injustamente, los turnos comenzaban sólo cuando el minero empezaba sus faenas, todo el tiempo perdido en el trayecto era obviado por los patrones.

Este fue uno de los muchos motivos que provocaron que la industria carbonífera se fuera transformando en un negocio de escasa rentabilidad.

En la imagen, un minero luchando contra la dura roca, en la penumbra del socavón. Es imposible ver el cuadro y no rememorar un pasaje de la novela Subterra, de Baldomero Lillo:

"(...)No se detuvo sino cuando se halló delante de la vena, a la vista de la cual su dolor se convirtió de pronto en furiosa ira y, empuñando el mango del pico, la atacó rabiosamente. En el duro bloque caían los golpes como espesa granizada sobre sonoros cristales, y el diente de acero se hundía en aquella masa negra y brillante, arrancando trozos enormes que se amontonaban entre las piernas del obrero, mientras un polvo espeso cubría como un velo la vacilante luz de la lámpara.
Las cortantes aristas del carbón volaban con fuerza, hiriéndole el rostro, el cuello y el pecho desnudo. Hilos de sangre mezclábanse al copioso sudor que inundaba su cuerpo(...)"


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Foto: Abraham Mena C.